Un largo periodo ha pasado ya desde la desaparición de una de las más importantes civilizaciones de la historia la maya, aunque los rasgos esenciales aún permanecen en Yucatán y Quintana Roo. Pero de repente uno de esos pueblos modernos que tenía que permanecer oculto bajo las profundidades de pequeñas cuevas denominadas cenotes o en las extensas grutas y viajando de un lado al otro al carecer de un templo propio buscando desesperadamente atraer la atención de seguidores que sus gritos para apoyarlos en las batallas.Un día alguien se dio cuenta de la importancia de extender el renovado juego de pelota de su territorio central a otras regiones del país y que mejor idea que hacerlo en la Tierra Maya de Cancún dotada por el Dios de la lluvia Chaac con la pureza de un agua cristalina y arena clara en sus playas. El asunto no era sencillo y a marchas forzadas se construyo un nuevo templo austero comparado con el resto para convocar al pueblo a disfrutar de un espectáculo quincenal.
Este grupo pudo por fin salir de ese cautiverio gracias al estilo ofensivo, directo e inteligente que les enseño el sacerdote “Bata Bob” Cruz con profundos conocimientos docentes a nivel estratégico llenándolos otra vez anímicamente de una nueva mentalidad recordándoles las raíces y el verdadero sentido de este juego en donde el equilibrio defensivo también es necesario en los momentos cumbre. El público rápidamente se enamoró de estos guerreros capaces de hacer cualquier hazaña una realidad y abarrotaba las gradas del templo.
Tantas amarguras, desgracias y lágrimas habían tenido que pasar sus seguidores más fieles después de una larga espera tras la última coronación y hoy han conquistado nuevas almas bajo el estandarte potro gracias a la entrega, mística y corazón. Recuperando así la esencia elemental de este deporte tan inflado últimamente con las grandes cantidades de dinero que se manejan donde no existen grandes barreras entre un equipo y otro si se trabaja con un sólido proyecto y sobretodo sin tomar decisiones precipitadas.
En el fútbol hay muchos que se quedan con las ganas de consagrar su carrera con un título y otros se lo merecen más que otros. Ejemplo de ello es Vilar un portero que no figuraba en Argentina y que ha demostrado un nivel sobresaliente en todas sus temporadas con una enorme capacidad de liderazgo y de rápidos reflejos. Fue fundamental en todo el torneo.
El Atlante representa sin duda el espíritu de un equipo de un pueblo trabajador y humilde que se sacrifica día con día por llevar la comida a casa en donde las condiciones son apenas justas para vivir y reencarnan la actitud maya.
¡Los mayas han regresado para recordarnos el significado de nuestra cultura! ! Felicidades son unos auténticos guerreros!
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