
No es nada nuevo la manera en que se han manejado siempre las federaciones y autoridades deportivas en nuestro país estancando el desarrollo de nuevos atletas. Es simplemente el reflejo de la sociedad en la que vivimos tan plagada de corrupción en todos los niveles de poder.
Si en la política tuvimos que resistir la dictadura del PRI en el deporte Mario Vázquez Raña sigue teniendo suficiente imagen a nivel internacional para respaldarse en el Tibio Muñoz para generar fricciones con el gobierno a través de la Conade y Codeme estancando los programas de apoyo y reestructuración del deporte.
Es lamentable que para ejercer mano dura se haya tenido que retirar una de las más exitosas deportistas de los últimos años Ana Guevara sin dar su despedida en el famoso Nido de Pájaro en Pekín el verano próximo ilusionándonos en la carrera de 400m.
Mariano Lara es un déspota más que ha ido acabando con la historia del atletismo enriqueciéndose con los pocos recursos, dejando desvalijados los apoyos y sus equivocaciones a nivel logístico y administrativo.
La marcha es uno de los más claros ejemplos de la crisis que se vive con los pobres resultados que se van dando cuando antes éramos una potencia. No se les lleva un seguimiento a los medallistas como Noe Hernández ni se les brinda un programa de orientación para que no caigan en los excesos de la fama. Se debería dar cursos a los entrenadores para que modernicen la técnica y conozcan de cerca las nuevas disposiciones.
Francamente de que sirven las medidas de la CONADE si nuestras leyes permiten a este tipo de personajes amparase y seguir mucho tiempo más en sus cargos como auténtica plagas enfermando el deporte. Si a esto le sumamos el apoyo que les brinda el COM ante los organismos internacionales se forma un auténtico círculo vicioso difícil de romper. Sino pregúntenle a Toussaint en el básquetbol o el caso de las gimnastas en Río a cargo de Peniche.
Se debe buscar una manera de vigilar las elecciones en las federaciones para que lleguen al cargo personas verdaderamente comprometidas con el deporte, que tengan propuestas, planes e ideas pero sobretodo honestas e innovadoras. Ya basta sabemos que hay entre 100 millones de habitantes, talento si se le sabe encausar a tiempo desde las Olimpiadas Nacionales a nivel juvenil.
A ti Ana te damos las gracias por demostrarnos a los mexicanos que podemos llegar muy alto incluso hasta la cima del mundo si aprendemos a nunca rendirnos, a superarnos día con día con carácter, determinación y entusiasmo. Por desgracia una lesión te privó de la consagración máxima con una medalla de oro olímpica. Has cimentado las piedras de una nueva generación de velocistas con las que compartiste la prueba de relevos. No se que te depare el destino pero estoy segura que seguirás muy de cerca en el medio deportivo desde otro carril.